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domingo, 23 de mayo de 2010

El periodismo ha muerto

En el mismo instante en el que los medios de comunicación se rindieron ante los grandes intereses económicos, dejaron de practicar el periodismo. La responsabilidad de satisfacer nuestro derecho a una información veraz había quedado en manos de empresas privadas que, con la excusa de la obtención de beneficios, implantaron un modelo de negocio basado en la guerra de audiencias y el denominado infotainment. Este último elemento supone una manera mucho más fácil y barata de llenar la programación con contenidos que carecen de relevancia y rigor informativo pero que, no por ello, dejan de atraer significativamente a la audiencia. Así, al entender el periodismo como una forma de entretenimiento en masa, se acaba de raíz con la información de calidad mientras se van inyectando dosis insoportables de espectáculo en la opinión pública.
No alcanzo a entender como ese noble oficio que debía vigilar a los poderosos y transmitir a la opinión púbica la veracidad de los acontecimientos, al final, haya podido ser suplantado por la nariz de Belén Esteban. Ante tal vacío de contenidos, los emisores utilizan las audiencias para explicar los contenidos de su mensaje y los receptores, por su parte, critican la homogeneidad del producto para justificar su consumo irresponsable. O como diría mi abuela, por unos o por otros, la casa sin barrer.

martes, 13 de abril de 2010

¿Hay alguien ahí?


Alguien debería pasarse por La Moncloa para comprobar si quedan inquilinos o si han emigrado todos a Alemania en busca de trabajo. Me imagino La Moncloa como un lugar desértico, un palacio embargado en el que sólo queda un sillón de orejas al fondo donde está sentado Rubalcaba, que resuelve Sudokus.
¿Qué pasa con nuestra España? ¿Está paralizada por el pánico? Lo parece. Tenemos una de las peores cifras de paro de la eurozona: rozamos el 20% mientras Alemania o Gran Bretaña no alcanzan el 10%. Hay más porcentajes paralizantes: nuestro fraude fiscal representa el 25% del Producto Interior Bruto español; la tasa de paro juvenil ha pasado entre 2006 y 2009 del 17 al 42,9 % para así liderar el desempleo de los jóvenes europeos. Y otro dato que se nos olvida con facilidad: en el año 2006 se construyeron más casas en España que las construidas conjuntamente en Francia, Alemania e Inglaterra.
El discurso desde La Moncloa insiste en ser socialista: economía sostenible, cambiar el modelo económico, no recortar derechos sociales en tiempos de crisis, crear empleo estable, acabar con los paraísos fiscales… Pero las políticas que se aplican desde el mismo lugar no siguen ese discurso y están más cerca del centro-derecha. Es decir, en lugar de ser socialdemócratas, actúan como liberales: austeridad y contención del gasto público, subida generalizada del I.V.A y reducción del I.R.P.F para el sector de la construcción… Para colmo, quieren que costeen la crisis los pobres y/o trabajadores con el abaratamiento del despido y la bajada de pensiones, en lugar de los ricos con la reforma del sistema financiero o grabando un impuesto verde a los carburantes que emplean tanto los aviones privados como los yates de lujo (hoy del 0%).

Si te han quedado ganas de leer más: Las tres crisis. Ignacio Ramonet.

lunes, 8 de marzo de 2010

La letra pequeña


CONTRATO CON EL SISTEMA CAPITALISTA


CLÁUSULA 1. Acepto la búsqueda del confort como el bien supremo de la humanidad y la acumulación de riqueza como el mayor logro de mi vida.

CLÁSULA 2. Acepto que la investigación relacionada con mi salud esté en manos de empresas cuya única motivación es la obtención de beneficios económicos.

CLÁUSULA 3. Acepto dejar mi salario a los bancos para que ellos lo inviertan en aquellas actividades que consideren más lucrativas, independientemente de su impacto social y/o ambiental.

CLÁUSULA 4. Acepto que las autoridades guarden todos mis datos.

CLÁUSULA 5. Acepto la existencia de paraísos fiscales para que ricos y delincuentes evadan los impuestos que yo sí pagaré.

CLÁUSULA 6. Acepto que los bancos internacionales presten mi dinero para financiar el armamento de los actores beligerantes para que el conflicto dure el mayor tiempo posible.

CLÁUSULA 7. Acepto que la publicidad me cuente mentiras y que me haga desear cosas innecesarias.

CLÁUSULA 8. Acepto que se archive mi correspondencia electrónica y asumo que con el uso de las nuevas tecnologías podrá vulnerarse mi intimidad.

CLÁUSULA 9. Acepto que los medios de comunicación se concentren en las manos de los grandes poderes económicos. Asumo que las noticias serán intrascendentes y/o que tratarán de manipularme con ellas.

CLÁUSULA 10. Acepto que se pueda condenar a muerte a una persona en otro país.

CLÁUSULA 11. Acepto que se desechen toneladas de comida para que no bajen los precios internacionales.

CLÁUSULA 12. Acepto la hegemonía del petróleo y del resto de energías no renovables.

CLÁUSULA 13. Acepto que el valor de una persona dependa de su capacidad para generar dinero y/o de su relevancia televisiva.

CLÁUSULA 14. Acepto que las multinacionales no apliquen las conquistas sociales en los países empobrecidos. Asumo que los niños trabajarán y participarán en conflictos armados.

CLÁUSULA 15. Acepto la competencia como base de nuestro sistema. Asumo la frustración y la cólera y rechazo la cooperación como un error.

CLÁUSULA 16. Acepto emplear mi tiempo en un trabajo que, aunque no me guste, me permitirá adquirir bienes y servicios para evadirme.

CLÁUSULA 17. Acepto la destrucción de bosques, la extinción de especies y la contaminación en todos sus niveles.

CLÁUSULA 18. Acepto temer al cambio y no cuestionar que el sistema actual es el mejor de los posibles. Asumo que ni yo ni nadie podrá hacer nada por cambiar la situación.

CLÁUSULA 19. Acepto no hacer preguntas y no oponerme a nada que venga del sistema.

CLÁUSULA 20. Acepto ser una pieza del sistema y asumo que mi prioridad es mantenerme en él.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Obama, Obama, Obama...

¿Por qué ya no quieres ir a Copenhagen? ¿Es porqué hace mucho frío en diciembre o porqué te mola demasiado el CO2? Sabes que en Dinamarca te esperan y todo el mundo espera que eches una firmita, sí, justo debajo de donde pone “voy a contaminar menos para salvar el planeta”.


Y tú, ¿quieres saber más de la cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático?