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sábado, 12 de diciembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
Obama, Obama, Obama...
¿Por qué ya no quieres ir a Copenhagen? ¿Es porqué hace mucho frío en diciembre o porqué te mola demasiado el CO2? Sabes que en Dinamarca te esperan y todo el mundo espera que eches una firmita, sí, justo debajo de donde pone “voy a contaminar menos para salvar el planeta”.
Y tú, ¿quieres saber más de la cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático?
Con letra grande
capitalismo,
Crisis climática,
esclavitud moderna,
Estados Unidos,
Mamatierra,
mierda,
Obama
jueves, 28 de mayo de 2009
Falacias lógicas, el documental
DHARMA
PRODUCTIONS
presenta
en primicia para el mundo...
su primer documental:
El tratamiento informativo de la Guerra de Irak desde el prisma de las falacias lógicas.
Tratamiento informativo de la Guerra de Irak desde el prisma de las falacias lógicas from Borja Robert on Vimeo.
Con letra grande
DHARMA PRODUCTIONS,
Estados Unidos,
falacias,
Irak,
manipulación,
medios de comunicación,
opinión pública
miércoles, 22 de abril de 2009
El cuarto poder
El político irlandés Edmund Burke (1729/97) fue el primero que calificó a la prensa como “el cuarto poder”. Lo hizo cuando los periodistas dejaron de tener prohibida la entrada en el Parlamento inglés y ocuparon, se supone, la cuarta tribuna. Esta prohibición se había mantenido desde la República de Oliver Cromwell (periodo dictatorial de 1649 a 1659) hasta que se desató la polémica definitiva con la detención del editor del periódico London Evening Post en 1771, tras publicar una información confidencial del Parlamento. Al día siguiente, el resto de periódicos publicaron el mismo texto… Pero, si los periodistas ingleses tuvieron que luchar durante más de un siglo para poder entrar en el Parlamento, a sus vecinos franceses les hizo falta una revolución para poner fin a las licencias regias que controlaban las imprentas desde su invención. Otra batalla que el cuarto poder le tuvo que ganar a los gobernantes en la guerra por difundir la verdad.
Aunque resulte más reciente el tanto que se apuntó el periodismo contra el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, más escandaloso fue el asalto al sector de la información protagonizado por del senador Joseph McCarthy, con su particular caza de brujas. Más reciente e insultante resulta la impunidad del asesinato del cámara español José Couso, cuando las tropas comandadas desde Washington atacaron un hotel en Irak donde se encontraba alojada parte de la prensa internacional que cubría la invasión. Más estremecedor es que 60 sea el número de periodistas asesinados durante el 2008 (REPORTEROS SIN FRONTERAS: http://www.blogger.com/%20http://www.rsf.org/article.php3?id_article=29805/).
Olvidamos que la libertad de prensa y opinión están igual de protegidas que otros derechos humanos como el de la vida. Esperamos demasiado al confiar en que los periodistas podrán ganar esta guerra en solitario.
Aunque resulte más reciente el tanto que se apuntó el periodismo contra el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, más escandaloso fue el asalto al sector de la información protagonizado por del senador Joseph McCarthy, con su particular caza de brujas. Más reciente e insultante resulta la impunidad del asesinato del cámara español José Couso, cuando las tropas comandadas desde Washington atacaron un hotel en Irak donde se encontraba alojada parte de la prensa internacional que cubría la invasión. Más estremecedor es que 60 sea el número de periodistas asesinados durante el 2008 (REPORTEROS SIN FRONTERAS: http://www.blogger.com/%20http://www.rsf.org/article.php3?id_article=29805/).
Olvidamos que la libertad de prensa y opinión están igual de protegidas que otros derechos humanos como el de la vida. Esperamos demasiado al confiar en que los periodistas podrán ganar esta guerra en solitario.
Con letra grande
censura,
Estados Unidos,
Irak,
libertad de prensa,
verdad
domingo, 8 de febrero de 2009
El millón de ejemplares
A principios del siglo XX, los grandes periódicos de Europa y Estados Unidos superaron la histórica tirada del millón de ejemplares. De repente (en realidad no tanto, antes tuvieron que darse condicionantes como la industrialización, la alfabetización en masa y la educación obligatoria, la secularización de la sociedad, los avances tecnológicos como los cables submarinos, que alumbraron las agencias informativas o el fin del control gubernamental sobre los periodistas), pues, no tan de repente, la prensa de grandes tiradas se había convertido en un negocio muy lucrativo e influyente. Los medios de comunicación se habían constituido como centrales de pensamiento y opinión. Se estaba levantando un gigante, la empresa informativa, con una fuerza real en la sociedad capitalista capaz de mover millones de voluntades hacia un mismo destino. En seguida, todos los que tenían un especial interés en decir esto o aquello, se dieron cuenta de que la prensa era un arma peligrosa...
Pocos años después del millón de ejemplares, empezaron a surgir voces (Peterson y la Teoría de la Responsabilidad Social, Rivers y Schramm, entre otros), que elevaban una crítica feroz contra este “nuevo periodismo”. Estos autores acusaban a los medios de comunicación (de masas) de divulgar opiniones particulares, de servir a los grandes intereses económicos, de resistirse al cambio social, de invadir, sin justificación, la privacidad de los individuos, de prestar más atención a lo superficial y sensacionalista que a lo significativo y, sobre todo, de estar controlados por la clase dirigente. Con ello, pusieron en peligro el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y descuidaron su tarea de controlar a los poderes públicos. Actualmente, cuando queda tan lejos la Edad de Oro del periodismo, esta crítica parece seguir siendo válida.
Pocos años después del millón de ejemplares, empezaron a surgir voces (Peterson y la Teoría de la Responsabilidad Social, Rivers y Schramm, entre otros), que elevaban una crítica feroz contra este “nuevo periodismo”. Estos autores acusaban a los medios de comunicación (de masas) de divulgar opiniones particulares, de servir a los grandes intereses económicos, de resistirse al cambio social, de invadir, sin justificación, la privacidad de los individuos, de prestar más atención a lo superficial y sensacionalista que a lo significativo y, sobre todo, de estar controlados por la clase dirigente. Con ello, pusieron en peligro el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y descuidaron su tarea de controlar a los poderes públicos. Actualmente, cuando queda tan lejos la Edad de Oro del periodismo, esta crítica parece seguir siendo válida.
Con letra grande
Estados Unidos,
Europa,
libertad de prensa,
opinión pública,
periodismo
jueves, 22 de enero de 2009
Matar a Obama (con perdón)
El mundo está patas arriba. En él, si tienes una posición privilegiada, puedes pisotear al resto sin ningún tipo de consecuencias. El mundo se ha ido a la mierda, como diría Fernando Fernán Gómez, y, ¡no pasa nada!
Todo nos da igual o eso parece. Nos hemos convertido en espectadores con la capacidad de no mover ni una ceja ante la pantalla, de quedarse quietos, inmóviles, sin pestañear ante la realidad, por mucho que apeste. Hemos evolucionado hasta seres insensibles, con ojos que no se inmutan ante la violencia, el sufrimiento, la muerte, la crueldad y el ensañamiento con los ajenos… ¿Qué tiene que ocurrir para que cambien de una vez las cosas, para mejor?
Obama tiene que morir (Santo Tomás ya justificó el tiranicidio pero se trata, exactamente, de la postura antagónica que contempla la Summa Theologiae). Hay que matar a Barack Hussein Obama, justo ahora, cuando todas las miradas, corazones y esperanzas del mundo están puestas en el primer propietario negro de la Casa Blanca. Hay que matar a Obama antes de que se rinda al Imperio, como dijo otro que vivirá aunque muera, Fidel Castro. Hay que hacerlo antes de que él (Obama, no Castro) acabe con la raza humana mediante una sobredosis de decepción, que llegará, inevitable, cuando comprobemos que ni el presidente de Estados Unidos puede arreglar las cosas.
Nuestro tiempo busca, desesperadamente, la solución a un mundo que hemos jodido entre todos. La muerte de Obama, en un plano absolutamente teórico y desesperado, pudiera servir, como sirvió a otros movimientos revolucionarios la muerte de sus líderes, para sentar las bases de un cambio global que arranque de cuajo las raíces que la sociedad capitalista, tan profundamente, ha enterrado bajo los hogares de la clase media.
*Esta disertación no propone ni justifica, en ningún momento, el asesinato. Todo pertenece a la cultura que bebe en la barra del único bar que sigue abierto a estas horas.
Todo nos da igual o eso parece. Nos hemos convertido en espectadores con la capacidad de no mover ni una ceja ante la pantalla, de quedarse quietos, inmóviles, sin pestañear ante la realidad, por mucho que apeste. Hemos evolucionado hasta seres insensibles, con ojos que no se inmutan ante la violencia, el sufrimiento, la muerte, la crueldad y el ensañamiento con los ajenos… ¿Qué tiene que ocurrir para que cambien de una vez las cosas, para mejor?
Obama tiene que morir (Santo Tomás ya justificó el tiranicidio pero se trata, exactamente, de la postura antagónica que contempla la Summa Theologiae). Hay que matar a Barack Hussein Obama, justo ahora, cuando todas las miradas, corazones y esperanzas del mundo están puestas en el primer propietario negro de la Casa Blanca. Hay que matar a Obama antes de que se rinda al Imperio, como dijo otro que vivirá aunque muera, Fidel Castro. Hay que hacerlo antes de que él (Obama, no Castro) acabe con la raza humana mediante una sobredosis de decepción, que llegará, inevitable, cuando comprobemos que ni el presidente de Estados Unidos puede arreglar las cosas.
Nuestro tiempo busca, desesperadamente, la solución a un mundo que hemos jodido entre todos. La muerte de Obama, en un plano absolutamente teórico y desesperado, pudiera servir, como sirvió a otros movimientos revolucionarios la muerte de sus líderes, para sentar las bases de un cambio global que arranque de cuajo las raíces que la sociedad capitalista, tan profundamente, ha enterrado bajo los hogares de la clase media.
*Esta disertación no propone ni justifica, en ningún momento, el asesinato. Todo pertenece a la cultura que bebe en la barra del único bar que sigue abierto a estas horas.
Con letra grande
Estados Unidos,
mierda,
Obama,
revolución
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